Accra
, 22 abril 2008
— La UNCTAD ha lanzado la segunda fase del Programa de Facilitación del Biocomercio (BTFP II), que ayuda a los países en desarrollo a beneficiarse del uso sostenible de su biodiversidad, durante la XII sesión de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, celebrada en Accra, Ghana, del 20 al 25 de abril de 2008.
Esta decisión refleja el crecimiento del comercio internacional de productos de la biodiversidad, como las plantas, los extractos y los aceites que cada vez se usan más en productos cosméticos y remedios naturales. Lanzado en 2002 en Johannesburgo, el Programa de Facilitación del Biocomercio colabora con gobiernos, empresas, la sociedad civil y productores a pequeña escala. Su objetivo es promover el comercio al tiempo que se conserva la biodiversidad de los países en desarrollo.
El biocomercio implica la recogida, la transformación, la producción y la venta de productos y servicios derivados de la biodiversidad natural: los millones de microbios, plantas y animales que habitan el planeta. La biodiversidad también incluye aceites, tintes, resinas, fibras y otras sustancias usadas en productos cosméticos y farmacéuticos, así como madera, artesanía, plantas medicinales, frutos secos y frutas tropicales. Asimismo, la biodiversidad contribuye al sector servicios en los países en desarrollo, en concreto a través del ecoturismo.
La expansión del comercio de productos de la biodiversidad se debe, en parte, a la popularidad de los cosméticos, productos sanitarios y remedios basados en ingredientes naturales. Por ejemplo, el mercado de la Unión Europea de cosméticos naturales creció un 20% en cada uno de los dos últimos años y, según los cálculos, alcanzó los 1.000 millones de euros en 2007. Se espera que el mercado de los "cosmecéuticos" alcance los 3.600 millones de euros en la UE el próximo año.
Como resultado, el biocomercio se está convirtiendo en un componente importante de los acuerdos de cooperación entre países desarrollados y en desarrollo, así como de las estrategias nacionales para el desarrollo. Ofrece la oportunidad de mejorar el crecimiento económico y de abordar los retos medioambientales y sociales.
En Uganda, por ejemplo, la colaboración entre los diferentes sectores económicos desempeñó un papel importante a la hora de integrar el biocomercio en la estrategia nacional de exportación y en otras estrategias nacionales destinadas a promover el desarrollo sostenible desde el punto de vista medioambiental y social. Mientras tanto, la asociación comercial de productos naturales de África meridional, PhytoTrade Africa, ha logrado desarrollar con éxito productos derivados de la biodiversidad autóctona, como el baobab, la garra del diablo, los melones kalahari, la ciruela mobola, la marula y la trichilla. Esto ha beneficiado a aproximadamente 30.000 productores distribuidos por más de 2 millones de hectáreas de zonas de cultivo.
La UNCTAD trabaja para establecer asociaciones, ofrece asesoramiento político y aborda problemas de normativa y de acceso al mercado. Además de ayudar a facilitar un comercio medioambientalmente sostenible, estos esfuerzos tienen como objetivo garantizar que los productores y agricultores de los países en desarrollo compartan plenamente los beneficios de este comercio.
El programa también aborda el entorno jurídico y político relacionado con el biocomercio y la protección de la biodiversidad, que es complejo y evoluciona con rapidez. A menos que el biocomercio sea debidamente reconocido y apoyado, las nuevas normas y políticas pueden socavar los esfuerzos emprendidos para conservar el medio ambiente a través del uso y la gestión sostenibles de la biodiversidad. Por ejemplo, la UNCTAD está trabajando con los países exportadores de productos autóctonos de la biodiversidad (por ejemplo, la maca de la región andina) y la Unión Europea en la revisión de las normas de la UE sobre nuevos alimentos. El objetivo es que la legislación revisada propicie el desarrollo en la medida de lo posible, teniendo en cuenta las necesidades de desarrollo de los países exportadores, así como la preocupación existente en Europa en materia de salud y seguridad.
La UNCTAD, a través del BTFP II y sus socios, abordará estos retos y también proporcionará una plataforma más eficaz para la colaboración. Contribuirá a la creación de un entorno político que promueva el comercio y las inversiones como una medida que incentive el uso sostenible de la biodiversidad.
La Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO) está proporcionando apoyo financiero a la UNCTAD para el BTFP II. Los Gobiernos de Dinamarca y los Países Bajos también están apoyando el BTFP II a través de sus socios en programas como Bionativa, la Corporación Financiera Internacional, el Centro de Comercio Internacional, PhytoTrade Africa y la Unión para el Biocomercio Ético.