Aspectos Salientes
Está admitido que la inversión extranjera directa (IED) supone una contribución al crecimiento y el desarrollo. La IED puede aportar al país receptor no sólo capital sino también tecnología, conocimientos en materia de gestión y acceso a nuevos mercados. Asimismo genera empleo e ingresos fiscales y contribuye a crear la capacidad productiva que permite a los países aprovechar al máximo las oportunidades de beneficiarse de la globalización. La IED es un suplemento de las demás corrientes de capital y suele conllevar un compromiso a largo plazo con la economía receptora y su capacidad de oferta.
Sin embargo, estos efectos positivos no son automáticos. Hacen falta medidas políticas para facilitar la IED, salvaguardar el interés público en la práctica del comercio y reducir al mínimo los riesgos y aprovechar al máximo los beneficios generales que la IED puede aportar a la economía receptora.
Objeto:
La mesa redonda se centrará en los nuevos retos y en los elementos esenciales de la creación de un entorno propicio a la inversión y el desarrollo.
Los participantes pueden examinar las siguientes cuestiones:
- ¿Cuáles son algunos de los mejores ejemplos de formulación de políticas de inversión acertadas?
- ¿Qué tienen que hacer las autoridades de los países receptores y de origen y la comunidad internacional, incluida la UNCTAD, para mejorar las políticas mundiales y nacionales existentes en materia de inversión y desarrollo?
- ¿Cómo se puede alentar a los inversores extranjeros a que contribuyan al desarrollo de los países receptores?
Resultados esperados:
El objetivo de la mesa redonda, que se basa en anteriores experiencias positivas y en las enseñanzas obtenidas, es crear consenso internacional entre los países receptores y de origen y los demás interesados en el desarrollo.